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Madrid GP 2026

GP de Madrid 2026: la estrategia decidió lo que las calles no pudieron

Race Week Diaries · 13 de septiembre, 2026 · Por Mery Ramirez

Kimi Antonelli ganó la primera carrera de Fórmula 1 en Madring, por delante de Max Verstappen y Lando Norris, en un Gran Premio que prometía caos pero terminó siendo mucho más estratégico que dramático.

Madrid tenía todos los ingredientes para darnos una carrera desordenada.

Un circuito completamente nuevo. Muros muy cerca. Altas temperaturas. Preocupación por la degradación de los neumáticos. Banderas rojas durante las prácticas libres. Y una primera fila con Lando Norris y Kimi Antonelli separados por apenas unas milésimas.

Así que sí: esperábamos más caos.

Pero Madring nos dio otra cosa.

Una primera vuelta frenética, un Virtual Safety Car que cambió por completo la carrera, una parada dolorosamente lenta para McLaren y una apuesta larguísima de Ferrari esperando una interrupción que simplemente nunca llegó.

¿Interesante? Sí.

¿Una carrera inolvidable? No exactamente.


Una primera vuelta para no pestañear

Lando Norris partía desde la pole, con Antonelli a su lado y Max Verstappen en tercera posición.

Y Kimi no tenía ninguna intención de quedarse tranquilamente detrás del McLaren.

Atacó a Norris inmediatamente, se fue por fuera, tuvo que corregir la situación y volvió a intentarlo poco después… para acabar saliéndose nuevamente. Verstappen aprovechó el segundo error para adelantarlo limpiamente y colocarse en posición de pelea

Durante esos primeros minutos parecía que Madring iba a cumplir exactamente con todo lo que nos habían prometido.

Pero Max también tuvo su propio drama.

Hamilton consideraba que Verstappen había conservado una posición de forma incorrecta en la salida. Max, por supuesto, tenía una opinión bastante diferente sobre el asunto y llegó a decir que Hamilton casi se lo llevaba puesto. Red Bull finalmente le pidió devolver la posición para evitar una posible sanción.

Verstappen protestó.

Verstappen estaba furioso.

Y Verstappen obedeció.

Por un momento.

Porque Hamilton empezó inmediatamente a sufrir problemas graves con los frenos y Max no tardó en recuperar la posición. El problema del Ferrari empeoró rápidamente y Lewis terminó retirándose después de apenas siete vueltas.

Así, Hamilton se convirtió en el primer DNF de una carrera de Fórmula 1 en Madring.

Mientras tanto, tampoco había demasiada tranquilidad detrás. Oscar Piastri había tenido contacto con George Russell en la primera vuelta y su McLaren quedó con daños en el alerón delantero.

Parecía el comienzo perfecto para una carrera caótica.

Y después…

Madring se calmó.


Norris parecía tener la carrera bajo control

Superado el caos inicial, Norris empezó a hacer exactamente lo que necesitaba.

El británico fue construyendo poco a poco una ventaja sobre Antonelli hasta llegar a aproximadamente 4,5 segundos.

Además, McLaren recibió una noticia interesante: los neumáticos medios de Kimi parecían sufrir más que los de Norris sobre el asfalto de Madrid. Todo indicaba que Lando podía prolongar el primer stint y empezar a controlar la carrera desde delante.

Y entonces apareció Lance Stroll.

El Aston Martin se detuvo en la curva 20 con problemas de frenos.

Virtual Safety Car.

Mercedes reaccionó inmediatamente: Antonelli entró, Russell entró.

Red Bull llamó a Verstappen.

Y Norris se quedó fuera.

El VSC duró apenas el tiempo necesario para retirar el coche de Stroll, así que McLaren perdió la oportunidad. Cuando Norris finalmente entró a boxes, la carrera ya había vuelto a bandera verde.

Y todavía faltaba otro golpe.

La parada fue lentísima: alrededor de siete segundos.

Norris regresó a pista en quinta posición, detrás de Leclerc, Antonelli, Verstappen y Russell.

Ahí cambió el Gran Premio.

No porque Antonelli hubiera adelantado a Norris en pista.

No porque Mercedes hubiese sido claramente más rápida.

Sino porque el momento del VSC cayó exactamente del lado de Mercedes y Red Bull, mientras McLaren recibió todo lo contrario.

Hasta Antonelli reconocería después de la carrera que sentía que Norris había merecido ganar.


Charles esperaba un milagro

Y luego estaba Charles Leclerc.

Ferrari decidió mantenerlo fuera mientras todos los demás reorganizaban sus estrategias.

La idea era bastante clara:

esperar.

Una bandera amarilla.

Un Safety Car.

Una bandera roja.

Algo.

Y, sinceramente, tenía sentido.

Durante las prácticas libres Madring ya nos había demostrado que podía castigar los errores. Los muros estaban cerca, varios pilotos habían tenido accidentes durante el fin de semana y parecía perfectamente posible que ocurriera algo capaz de transformar la carrera.

Así que Charles siguió.

Y siguió.

Y siguió.

Nosotras mirando la pantalla pensando: Charles está esperando esa bandera roja.

Charles también, probablemente.

Pero Madring decidió portarse bien justo ese domingo.

Ferrari mantuvo a Leclerc fuera hasta el final de la vuelta 48 antes de abandonar finalmente la esperanza y mandarlo a boxes.

No funcionó el milagro, pero la apuesta era comprensible.

Leclerc terminó cuarto.


Antonelli gana en Madrid

Cuando Charles finalmente entró, la carrera volvió a quedar en manos de los tres hombres que realmente se estaban disputando la victoria:

Antonelli, Verstappen y Norris.

Kimi había mencionado durante la carrera una sensación extraña en la dirección, aunque Mercedes no encontró nada anormal en los datos. Además, debía tener cuidado con los límites de pista para no exponerse a una sanción.

Pero cuando llegó el momento decisivo, el Mercedes respondió.

Antonelli aumentó el ritmo y logró separarse de Verstappen.

Eso dejó a Max ocupado con Norris.

Lando tenía ritmo y buscó durante varias vueltas alguna forma de superar al Red Bull. En las últimas vueltas parecía que podía conseguirlo, especialmente cuando Verstappen se salió en la curva 5.

Norris llegó a ponerse a su lado.

Pero Max resistió.

Antonelli cruzó la meta 4,2 segundos por delante, consiguiendo su octava victoria de la temporada y aumentando todavía más su ventaja en el campeonato. Verstappen terminó segundo y Norris tercero.


¿Y qué nos dejó Madring?

Tengo sentimientos encontrados.

No fue una mala carrera.

La estrategia fue interesante. La primera vuelta tuvo bastante acción. El VSC cambió completamente el resultado. Ferrari jugó una apuesta diferente. Norris tuvo que remontar después de una situación que prácticamente escapaba de sus manos. Y Antonelli hizo exactamente lo que necesitaba hacer cuando apareció su oportunidad.

Pero…

yo esperaba más.

Quizá precisamente porque durante todo el fin de semana se habló de lo delicado que era este circuito.

Habíamos tenido accidentes y banderas rojas en las prácticas. Los expertos advertían que cualquier error podía tener consecuencias importantes. Los muros estaban ahí. La tensión estaba ahí.

Y durante buena parte de la carrera estuvimos esperando ese momento en el que Madring explotara.

Nunca ocurrió.

Después de la primera vuelta y del VSC, la carrera se volvió bastante contenida.

Eso no significa que Madring haya sido un fracaso. Es apenas su primera carrera y todavía estamos descubriendo qué tipo de Gran Premio puede producir este circuito.

Pero su debut terminó siendo mucho más una historia de estrategia que una historia de acción en pista.

Y quizá esa sea precisamente la conclusión de este primer domingo en Madrid:

Madring nos mantuvo esperando algo que nunca terminó de suceder.

Y ahora podemos despedir Madrid tranquilamente porque…

la siguiente es BAKÚ.

Mi favorita.

La del castillo.

La de los muros.

La de la recta interminable.

La carrera donde puedes pasar cuarenta vueltas diciendo “esto está tranquilito” y cinco minutos después preguntarte QUÉ DEMONIOS ACABA DE PASAR.

Nos vemos en Azerbaiyán.