Habían pasado nueve años desde la última vez que la Fórmula 1 corrió en el Sepang International Circuit y, como si el circuito quisiera recordarnos por qué tantos lo extrañaban, el domingo decidió recibir a la parrilla con lluvia.
La carrera tuvo que retrasarse y, cuando finalmente llegó el momento de correr, las condiciones dejaron una pregunta bastante clara: ¿intermedios o slicks?
Y esa decisión marcó buena parte de la primera fase de la carrera.
Una salida complicada para Verstappen
Max Verstappen partía desde la pole, su primera de la temporada, pero su largada estuvo lejos de ser perfecta.
El neerlandés perdió dos posiciones en los primeros metros y quedó detrás de los Mercedes. Para un piloto reconocido precisamente por su habilidad en condiciones difíciles, ver cómo se escapaba inicialmente la punta bajo la lluvia resultaba especialmente frustrante.
Pero no tardó demasiado en empezar la recuperación.
Verstappen superó limpiamente a George Russell y comenzó inmediatamente la persecución de Kimi Antonelli.
La distancia llegó a reducirse a apenas unas décimas. Max intentaba acercarse, Antonelli defendía y, durante varias curvas, quedó claro que la pelea por la punta estaba apenas comenzando.
El caos de los neumáticos
Mientras algunos pilotos habían elegido los intermedios, otros decidieron apostar por slicks esperando que la pista secara rápidamente.
Ferrari fue uno de los equipos que pagó caro esa decisión.
Lewis Hamilton y Charles Leclerc comenzaron con neumáticos blandos sobre una pista que todavía tenía demasiada agua y rápidamente comenzaron a perder posiciones.
McLaren tampoco escapó del problema.
Oscar Piastri entró al final de la primera vuelta para cambiar a intermedios, mientras Lando Norris decidió permanecer afuera esperando que las condiciones mejoraran.
Hamilton recibió incluso el mensaje de mantenerse en pista: Ferrari confiaba en que la pista terminaría secándose y que, una vez eso ocurriera, los slicks recuperarían ventaja.
La apuesta inicialmente parecía desastrosa.
Y como si faltara algo más, varios autos con motor Ferrari tuvieron dificultades en aquellas primeras vueltas bajo la lluvia.
La situación generó incluso algunas bromas desde Mercedes en redes sociales.
Una ironía que tendría un giro bastante interesante más adelante.
Bottas visita la grava y aparece el Safety Car
Valtteri Bottas terminó en la grava mientras todavía intentaba sobrevivir con slicks.
Bandera amarilla.
Después, Safety Car.
Y ahí comenzó la procesión hacia boxes.
Antonelli cambió a medios. Verstappen montó blandos. Russell también eligió medios, mientras otros pilotos comenzaron a dividir estrategias entre blandos, medios y duros.
Cuando la carrera volvió a ponerse en marcha, la pelea por la punta finalmente explotó.
Verstappen encontró su oportunidad y pasó a Antonelli.
Max estaba nuevamente primero.
Russell también logró superar a su compañero y llegó a colocarse segundo durante esa fase de la carrera.
A partir de ahí, sin embargo, el Red Bull empezó a mostrar algo que durante buena parte de 2026 había faltado: ritmo suficiente para controlar una carrera.
El RB22 finalmente parece haber encontrado algo
Esta victoria tampoco apareció de la nada.
Red Bull había introducido en Bakú su último gran paquete de actualizaciones del año: nuevo suelo, difusor, sidepods, modificaciones de refrigeración y otros cambios aerodinámicos.
En Azerbaiyán ya habían aparecido señales.
Verstappen terminó a apenas 0.196 segundos de la victoria.
En Sepang llegó la confirmación.
Durante la clasificación, Max no solamente consiguió la pole. El RB22 mostró mejoras precisamente en algunas de las áreas donde había sufrido durante la temporada: velocidad en recta, curvas lentas y balance general.
Y ese balance terminó siendo fundamental en una pista tan abrasiva como Sepang.
Un coche que desliza menos castiga menos los neumáticos.
Y unos neumáticos mejor conservados significan más ritmo durante más tiempo.
Durante la carrera, Verstappen llegó a construir una ventaja cercana a los 12 segundos antes de que otro Safety Car eliminara prácticamente todo ese margen.
El golpe para Russell
Y aquí apareció aquella ironía.
Después de las bromas de Mercedes sobre los problemas de los motores Ferrari al comienzo de la carrera, fue finalmente George Russell quien terminó fuera.
Su unidad de potencia dijo basta cuando quedaban pocas vueltas.
DNF.
Russell estaba encaminado a sumar un sólido tercer puesto y limitar los daños frente a Antonelli en el campeonato, pero su abandono cambió por completo el panorama.
Kimi terminó heredando una posición importantísima y cruzó la meta segundo, aumentando todavía más su ventaja en el Mundial.
Después de Baréin, la diferencia entre los dos pilotos de Mercedes quedó en 84 puntos.
Ferrari transforma un desastre en un podio
La carrera de Ferrari merece capítulo aparte.
Porque empezó muy mal.
Pero terminó bastante mejor.
Lewis Hamilton consiguió hacer funcionar los blandos cuando la pista comenzó a secarse y poco a poco volvió a meterse en la pelea.
El siete veces campeón terminó consiguiendo el tercer puesto, su primer podio desde Silverstone.
Y queda inevitablemente la pregunta:
¿qué habría pasado si Ferrari hubiese comenzado con intermedios?
Charles Leclerc tuvo una recuperación todavía más complicada después de un contacto y una parada temprana que lo dejó al fondo.
Pero también consiguió volver.
Terminó P4 después de superar a Isack Hadjar en las vueltas finales.
De una estrategia inicial que parecía condenarlos a una tarde terrible, Ferrari terminó saliendo de Sepang con un P3 y un P4.
Nada mal.
Pero probablemente pudieron haber conseguido todavía más.
McLaren tuvo una de esas carreras
Para McLaren también hubo caos.
Piastri y Norris comenzaron con medios sobre una pista todavía mojada y rápidamente quedaron fuera de posición.
Piastri corrigió antes entrando por intermedios, mientras Norris decidió esperar.
Cuando la pista finalmente secó, ambos comenzaron a recuperar posiciones.
Pero incluso el Safety Car final trajo problemas.
Norris estuvo cerca de tocar a Piastri cuando el grupo se comprimió después del abandono de Russell. Terminó saliéndose de pista, perdió posiciones y después recibió una reprimenda por conducción errática bajo Safety Car.
Piastri terminó sexto.
Norris, noveno.
Una tarde bastante complicada para los campeones.
Alonso vuelve a sumar
Fernando Alonso también aprovechó perfectamente el caos.
Aston Martin había mostrado algunas señales de mejoría durante el fin de semana y el español consiguió transformar eso en puntos.
Después de comenzar con medios, pasar a duros y realizar un stint largo, Alonso pudo colocar blandos frescos para las últimas vueltas.
Terminó octavo, apenas medio segundo por delante de Norris.
Su mejor resultado de la temporada.
Sepang no decepcionó
La Fórmula 1 llevaba casi diez años sin correr en Malasia.
Y Sepang necesitó exactamente una carrera para recordarnos lo que puede ofrecer.
Calor.
Humedad.
Degradación.
Lluvia.
Cambios de estrategia.
Safety Cars.
Adelantamientos.
Errores.
Y una pista que nunca dejó que la carrera se acomodara demasiado.
Pero al final de todo ese caos hubo una imagen que Red Bull llevaba esperando toda la temporada.
Max Verstappen nuevamente en lo más alto del podio.
Primera pole del año.
Primera victoria del año.
Y después de quedarse a menos de dos décimas en Bakú, finalmente llegó.
Quizás sea demasiado tarde para cambiar la historia del campeonato 2026.
Pero hay algo bastante más importante pensando en lo que viene:
Red Bull parece haber encontrado nuevamente el camino.
Y cuando Max Verstappen tiene un coche con el que puede pelear…
ya sabemos lo que suele pasar.